¿ Y si le bajamos?

28 Abril 2020 Contaminación 1430
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¿Y si le bajamos


“Se compran: colchones, tambores, refrigeradores, estufas...”, enseguida los perros comienzan a ladrar y aullar sin control. La música de tu vecino está a todo volumen. En la vulcanizadora más cercana reina el sonido del talacheo. Volteas y escuchas el ratatatá de la motocicleta que en su paso deja un camino negro. Se estaciona un auto frente a tu casa mientras hace sonar su claxon como señal de que ha llegado.


La casa de enfrente es succionada por la aspiradora. La vecina le grita a sus hijas que se callen. “¡Hugo!”, grita un adolescente afuera del portón de tres casas a tu derecha. “¡Hugo!”, repite incansablemente mientras alarga el sonido de la ‘o’ y aguarda a que el sujeto en cuestión asome, por lo menos, su cabeza. A la par, la vecina de la esquina tiene cumbias como para que baile toda la colonia.


“¡Pelusa, cállate!”, “¡Pelusa, deja eso!, ¡no lo muerdas!”, le grita una señora a su perro mientras éste ladra incansablemente. “¡Uno cincuenta el litro de clarasol…!” se entremezcla con el “ding, ding, ding” de la campana de la basura y en la calle vecina suena el silbido de los camotes. Luego viene la canción de los helados, las sirenas de las patrullas o ambulancias, los rugidos de los coches al acelerar...  los sonidos incesantes de la ciudad. Cae la noche y la corneta del pan sacia tu apetito. Carcachas surcan los topes y el silbato del velador hace guardia. Al amanecer siguiente, la rutina sonidera se repite. Y así es todos los días. 


¿Qué sentiste al ir leyendo los párrafos anteriores? ¿Qué piensas de esta situación? ¿Tomaste en cuenta que esto sucede en muchos de los rincones de la Ciudad de México? 


Cada año, el último miércoles del mes de abril, ante la necesidad de superar su aparente invisibilidad y reconocerlo como parte del ambiente, se conmemora el Día Internacional de la Conciencia Sobre el Problema del Ruido. Su propósito es promover el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y la conciencia sobre las molestias y daños que genera el ruido. 


¿Sabías que el ruido es considerado un agente contaminante con efectos negativos en la salud humana y en el ambiente? Se ha demostrado que el ruido tiene efectos negativos en la audición, la salud y, por lo tanto, en la calidad de vida. Se le relaciona con cambios fisiológicos en el sueño, la presión arterial y la digestión. Incluso han vinculado al ruido con un impacto negativo en el desarrollo del feto.


Aún a niveles no peligrosos para nuestra audición, el ruido puede ocasionar un estado de tensión y de enojo, tal y como quizá sentiste  al inicio de este texto. 


Es verdad que no todos somos igual de ruidosos, pero lo es también que todos hacemos ruido. Por ello, como cualquier contaminante, el ruido debe regularse y controlarse con acciones individuales y colectivas.


Nuestra  principal herramienta para no convertirnos en generadores de contaminación auditiva es ponernos en las orejas del otro: empatía y diálogo.


Así que trabajemos juntos, generemos cambios y bajémosle tres rayitas, por el bien de todas y todos.

Modificado por última vez en Viernes, 01 Diciembre 2023 20:08
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