Dime qué comes y te diré qué tan sostenible eres

12 Junio 2023 Consumo responsable 347
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Dime qué comes y te diré qué tan sostenible eres

 

¿Te habías imaginado que tu forma de comer tiene un impacto en el ambiente? Prácticamente, todos nuestros hábitos repercuten en la naturaleza, incluso la manera en la que nos alimentamos, porque para disponer de todos los ingredientes necesarios en la preparación de una ensalada, un agua de frutas, de nuestro platillo o bebida favoritos, ocurrió antes un proceso de producción en el que se requirieron varios litros de agua, cantidades grandes de energía e implicó la emisión de gases contaminantes y de efecto invernadero ¿ya lo habías pensado?

 

Todo lo que consumimos deja, principalmente, dos huellas en el ambiente, ¿te imaginas cuáles podrían ser? Una es la huella de carbono, que es la cifra de emisiones de dióxido de carbono - el principal gas de efecto invernadero (gei) - asociadas a la elaboración, transportación, uso y desintegración de todos los productos de los que nos beneficiamos. Aunque no siempre se emite dióxido de carbono (CO2), todos los gases contaminantes expulsados, en alguna etapa de la vida de un producto, guardan una equivalencia con este gei, por lo que la huella se mide en CO2 equivalente. La otra que dejan los alimentos que consumimos es la huella hídrica, que es la cantidad de agua que se requiere para la producción de cada alimento, su transporte y en la asimilación de los contaminantes generados en estos procesos. A esta cantidad de agua se le conoce como agua virtual

 

¿Todos los alimentos tienen el mismo impacto ambiental? No. El tamaño de la huella hídrica y de CO2 que dejamos en la Tierra con nuestros hábitos alimenticios, dependen del tipo de alimentos que consumimos, la frecuencia de compra y el lugar donde los adquirimos. Por ejemplo, no es lo mismo desayunar a diario un vaso de leche de 200ml, para el que se requirieron 200 L de agua en su generación, que un vaso de jugo de naranja, para los que se necesitaron 170 L, ¡treinta litros hacen una gran diferencia! De hecho, el 70% del agua dulce disponible en el planeta se utiliza en la agricultura y la ganadería, por ello, un consumo responsable de alimentos también implica un consumo responsable del agua dulce mundial.

 

Además, entre más cerca se encuentre la fuente de producción de nuestros alimentos, menor distancia recorrerán para llegar a nuestra mesa, lo que implica menores emisiones de gei. Y si nuestro deseo es reducir al máximo esas emisiones, podríamos ir considerando tener nuestro propio huerto en casa. Acá te decimos cómo hacerlo. En ese sentido, conocer la procedencia de nuestros alimentos nos permitirá tomar mejores decisiones si deseamos adquirir el que implique una menor huella de carbono.

 

La sostenibilidad en nuestra alimentación no sólo se asocia con la huella de carbono ni la hídrica. También depende de sus procesos de producción y del uso de ingredientes propios de cada localidad, ya que mientras más se consideren los ciclos naturales de producción de alimentos y se evite el uso de agroquímicos o plaguicidas, podemos hablar de una agricultura realmente sostenible. 

 

Generalmente son los agricultores locales y pequeños productores los que llevan a cabo estas dinámicas de respeto a las temporadas naturales de crecimiento de frutas, verduras, hortalizas y otros alimentos: aprovechan los ciclos de lluvia para el riego y toman previsiones en temporadas de sequía; regulan la plagas con ingredientes naturales e incluso conocen del control biológico de plagas reconociendo el papel que desempeñan ciertas especies de fauna silvestre en este control. 

 

En nuestra ciudad, alcaldías como Álvaro Obregón, Milpa Alta, Cuajimalpa de Morelos, Tlalpan, Xochimilco, Magdalena Contreras y Tláhuac, producen una diversidad de artículos agrícolas como papa, brócoli, amaranto, maíz, frijol, entre otros. Así que en nuestra propia localidad podemos contar con una basta diversidad de ingredientes saludables para nuestro consumo. y la acción de consumir local ayuda a la conservación de estos ingredientes y apoya a la preservación del equilibrio de los ecosistemas en los que habitan esas especies. 

 

Una revista médica del Reino Unido recomienda tener una dieta personal de 2.500 kilocalorías diarias, basada principalmente en duplicar el consumo de frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos, además de reducir a la mitad el de carne roja y azúcar, para hablar de una alimentación idealmente sostenible, donde se usen ingredientes específicos de cada cultura y localidad.


Ahora que vayas de compras, recuerda dar preferencia a los productos locales, compra en mercados públicos, mercados alternativos y sobre ruedas. Acercarte directamente con productores de la ciudad a través de la Caravana de productos rurales o participa en el Mercado de Trueque. Investiga la procedencia de lo que comes; hazte de hábitos alimenticios saludables y sostenibles.

 

Modificado por última vez en Lunes, 12 Junio 2023 20:14
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