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¡Pintemos de verde nuestra ciudad!

14 Septiembre 2020 Áreas verdes 763
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La Ciudad de México es tan diversa en gente como en comidas, sonidos, olores y colores. Detente un momento en tu caminar y mira a tu alrededor: ¿qué colores observas en tu entorno? ¿Cuáles predominan y llenan tu vista? ¿Cafés, rojos, azules, morados, verdes o grises?

Aunque probablemente encontrarás diversos y coloridos entornos, en una ciudad tan grande como la nuestra hay zonas en las que el color predominante es el gris, esto es por el asfalto, el concreto de los edificios, las construcciones, las avenidas, las fábricas que nos rodean y hasta los gases de los coches. ¿Cómo te sentirías si en cualquier zona de la Ciudad de México el color que predominara fuera el verde? ¿Crees importante que en nuestro caminar la vista se llene de verde?


Piensa en la ciudad años atrás, siglos atrás. Los aztecas vivieron rodeados por un gran lago, esto nos ayuda a entender su particular visión respecto a los colores de su entorno. Imagina el panorama que cotidianamente contemplaban: lagos, ríos, chinampas rebosantes de plantas, fundidos en una sola imagen, donde se mezclaban los verdes de los sembradíos y las montañas con los azules del agua.

Por esta razón, para los indígenas existía un color denominado chalchihuitl1 o lo que hoy sería “verdeazul”, el cual es un color puro, casi primario y sin fronteras, ya que la naturaleza misma se negaba a separarlos2. Su jeroglífico se utilizaba para describir los líquidos y la buena cosecha y, al mismo tiempo, era un símbolo abstracto para referirse a todo aquello que es valioso, representado en los jades y esmeraldas. 

La primavera también se representaba con este color. En esta época, las semillas comienzan a germinar, salen brotes en los árboles y despierta la belleza verde que hace florecer los demás colores de la naturaleza. La primavera significa crecimiento y el verde se convierte, entonces, en el color simbólico de todo lo que puede desarrollarse y prosperar. En algunas culturas hemos asociado el color verde con la esperanza, la fertilidad, la riqueza y la buena salud.

¿Te gustaría que nuestra ciudad se renueve y se asocie otra vez con el rebosante verde-azul ?? ¡Tú puedes germinar la esperanza de un ambiente verde en equilibrio a través del Reto Verde!

Esta iniciativa impulsada por el Gobierno de la Ciudad de México, se propuso sembrar y cuidar 10 millones de árboles y plantas en la ciudad entre junio de 2019 y noviembre de 2020 en calles, avenidas, camellones, bosques, áreas naturales protegidas y diversas zonas en suelo urbano y de conservación, es decir, hacer que nuestro caminar se pinte de verde y así, vigorizar la ciudad.

La excelente noticia es que gracias a la participación de más de 28 mil personas entre personal del gobierno de la ciudad, de las alcaldías, así como de promotores y ciudadanos como tú, a finales de julio de este año ¡rebasamos la meta con 10 millones 446 mil 60 árboles, arbustos, herbáceas y cubresuelo plantados en zona urbana y Suelo de Conservación!

Al llenar nuestra vista de verde, mejoramos nuestro paisaje cotidiano y motivamos los sentimientos de esperanza, buena salud, fortuna, vida, fertilidad, abundancia, riqueza y suerte. También al llenar de verde nuestra ciudad, contribuimos con diversos beneficios ambientales para la misma: mejoramos la calidad del aire, ya que las plantas producen oxígeno y retienen contaminantes; con la sombra, humedad y frescura de los árboles y el resto de la vegetación regulamos la temperatura, evitamos que el suelo se erosione y se favorece la infiltración del agua; asimismo, la revegetación contribuye a recuperar uno de los grupos más relevantes para la vida en general y de manera particular para los humanos: los polinizadores, lo que ayuda en la conservación de la biodiversidad.

Con todo esto, ayudamos a mitigar el cambio climático. ¿Ves por qué es importante que en nuestro caminar la vista se llene de verde? 

Aunque la meta se cumplió, el Reto Verde continúa. Para el resto de este 2020, se contempla la revegetación de 4 millones más de árboles y plantas en Suelo de Conservación y otro medio millón en suelo urbano. El derecho a un medio ambiente sano es compromiso, responsabilidad y agradecimiento de todos y todas.

¡Ayúdanos a vigorizar la ciudad! Aún puedes sumarte al Reto Verde en cualquiera de sus tres ejes: preparar los suelos, sembrar y cuidar lo sembrado4. Recuerda que la mejora del ambiente y el pintar de verde tu entorno comienza desde tu camellón, tu pequeña parcela o tu huerto urbano.

Hoy más que nunca retomemos el verde-azul de los aztecas y elevemos de nueva cuenta la categoría del verde a todo aquello que es valioso, representado ya no en jades y esmeraldas, sino en árboles y plantas. Digamos juntos: ¡Verde, que te quiero verde!




1 Algunos antecedentes sobre el uso del color en el México indígena.
www.colmich.edu.mx/relaciones25/files/revistas/048/VictorManuelOrtiz.pdf
2  En náhuatl, el término xiuhuitl  designa indistintamente el verde puro y el azul puro.
Hay que tomar en cuenta que existen además 13 tonalidades de verdes y azules.
Eulalio Ferrer. El color entre los pueblos Nahuas
www.historicas.unam.mx/publicaciones/revistas/nahuatl/pdf/ecn31/612.pdf

3 La palabra verde deriva del latín virÄ­dis que significa vigoroso, vivo, joven.
Los romanos tenían un mayor aprecio por este color ya que era el color de
Venus la diosa de la belleza, los jardines, las verduras y los viñedos.
4  Reto Verde. sedema.cdmx.gob.mx/programas/programa/reforestacion









 

Ponte en sus botas: los bomberos forestales en CDMX

21 Julio 2020 Áreas verdes 1781
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¿Alguna vez llegó la humareda de una fogata directo a tu cara? Además de la ola de calor sobre tu piel, tus ojos se irritan casi de inmediato, comienzan a lagrimear hasta que se cierran por un reflejo involuntario. Tu sistema respiratorio se afecta comenzando por ardor en la nariz y tráquea, después de un par de minutos viene el mareo acompañado de fatiga; el humo y gases de la combustión de madera y resinas son tóxicos por lo que no deberían ser inhalados. Sin despreciar lo agradable que puede ser compartir el fuego con amigos bajo una noche estrellada, quizá has experimentado esto con una fogata, ahora, imagina lo que viven los bomberos forestales al estar en medio de un incendio en un bosque.

 

Ellos pasan horas cargando equipo pesado para protegerse, rodeados/as de humo, abrumante calor y caminan entre piedras calientes, suelo inestable  o terrenos irregulares; usan su energía al enterrar la pala que llevan como herramienta para aventar tierra suelta al incendio y sofocarlo. 

 

En un espacio forestal con el tamaño de una cancha de fútbol, el fuego puede arrasar con todo en solo 6 minutos; un incendio forestal se propaga a una velocidad de 15 metros por minuto, la misma velocidad a la que te mueves cuando sales a caminar al parque. Conforme el fuego avanza, la temperatura alcanza hasta los 600 grados centígrados y consume la materia animal o vegetal que  encuentre en el camino que le traza el viento.

 

Mientras que un incendio puede acabar con un bosque en un dos por tres, éste tardará en reponerse más de 10 años, pero en algunos casos nunca lo hace. Los árboles de encinos, por ejemplo, demoran más de 50 años en crecer y dar bellotas; para los pinos, en cambio, el tiempo es más corto y, sin embargo, al menos son 20 años para alcanzar la madurez, aunque seguirán creciendo y pueden vivir fácilmente 400 o 500 años. Pero el factor que determina si un bosque podrá recuperarse o no, tiene que ver con la pérdida de vida que albergan sus ramas y raíces, como los insectos, aves, otras especies, incluso roedores.  

 

La formación de un combatiente contra incendios lleva meses de preparación y supervisión;  además de condición física, herramienta, equipo y técnica adecuada, se requiere estudiar sobre las propiedades físicas y químicas de la madera, entre otros componentes del bosque; sobre todo deben conocer sobre la dinámica misma del fuego. 

 

Poder detectar a tiempo un conato de incendio, comunicarlo a los bomberos forestales y movilizar a un ejército de ellos hasta el territorio afectado -cada uno con equipo de protección, herramientas y además carros bomba y ambulancias-, exige una logística casi perfecta para impedir el avance del fuego.

 

Las mujeres y hombres que combaten el fuego ponen en riesgo su vida cada vez que salen a un incendio. En lo que va del año (junio) en la Ciudad de México han vencido a 529 incendios, pero también el fuego ha arrasado con más de 5,300 hectáreas de pastizal y bosque, algo así como 13,000 canchas de fútbol soccer. Los accidentes o muertes entre bomberos son lamentablemente frecuentes. 

 

El 99% de los incendios forestales son prevenibles ya que son ocasionados por el mal manejo del fuego. Apagar correctamente los cigarros, vigilar las fogatas y dejar de hacer videos jugando con fuego para redes sociales debería ser de  sentido común, una prioridad para todas y todos. Te invitamos a ponerte en las botas de un bombero forestal y cultivar la empatía, orgullo y agradecimiento, que seguramente  sentirás por su enorme labor; cuida y defiende los bosques, contribuye reforestando, infórmate acerca de las próximas jornadas de reforestación en nuestra ciudad, únete al #RetoVerde, y, sobre todo, cuida los bosques evitando incendios.



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Los números que impactan al medio ambiente en la ciudad

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¿Alguna vez te imaginaste que la Zona Metropolitana rebasaría el número poblacional de Nueva York? Pues sí, se encuentra en el quinto lugar mundial de ciudades más pobladas, con 21 millones 581, 000 de habitantes. La primera es Tokio con 37 millones, le sigue Nueva Delhi con 29 millones, en tercer lugar se encuentra Shanghai con 26 millones y luego está Sao Paulo con 21.6 millones, de acuerdo con datos de las Naciones Unidas (ONU).

La ONU también prevé que para el año 2035 tendremos en nuestra ciudad un total estimado de, ¡24 millones 490 mil habitantes! La cifra es muy grande y por eso debemos pensar en todo lo que esto implica para el medio ambiente. 

Debido a la sobrepoblación y a la distribución desigual de superficies disponibles que hay en la ciudad, el Suelo de Conservación es invadido por asentamientos irregulares donde viven cerca de 800 mil personas y algunos llegan a rozar las Áreas Naturales Protegidas (ANP), como el Cerro de la Estrella en Iztapalapa o la zona chinampera en Xochimilco, por mencionar algunas1.

Ahora, ¿te has puesto a pensar en los desechos que producimos y en el consumo que tenemos cada uno de nosotros? Tan sólo somos la segunda megaurbe, seguida de Nueva York, que más residuos genera, ¡producimos una media de 13, 073 toneladas al día!2, dentro de los cuales  cada persona produce un promedio mínimo de 3.2 kilos3 de desechos electrónicos, mismos que, por la falta de una cultura del reciclaje, terminan contaminando ríos, lagos, plantas e incluso el aire.

Por otro lado, consumimos 320 litros de agua al día por persona, cuando deberíamos gastar como máximo 80 litros. ¿Y en qué los gastamos? La mayoría se va en el aseo personal (64.1%) y sólo destinamos el 0.2% para beber, el resto se divide entre lavar ropa y trastes, en nuestros alimentos y en el aseo doméstico4.

Pero eso no es todo, falta sumar los litros que gastamos de forma indirecta, ¿cómo? en los alimentos que consumimos en nuestro día a día. La huella hídrica de la comida se lleva el 70% del agua que se gasta a nivel mundial5, pues para la producción de un kilo de ternera se utilizan 15,000 litros de este vital líquido; para ½ kg de arroz se gastan 1,700 lt y 450 para ½ kg de maíz; 70 lt para una manzana y 250 lt para una ración de aceitunas; así como una bolsa de papas fritas se lleva 185 lt en su producción. Y ahora, en tiempos de Covid-19, el consumo de agua se ha incrementado en los hogares hasta en un 40%.

En cuanto a energía eléctrica, anualmente se consumen en la Ciudad de México 160,000 Gigawatts por hora, ¿cómo? El 60% recae en el transporte (público o privado), el 24% desemboca en la industria, el 13% es de uso doméstico y el 3% se distribuye en distintos servicios. Este tipo de consumo contamina nuestro medio ambiente con distintos componentes químicos y gases tóxicos, entre ellos destacan: dióxido de azufre, monóxido de carbono, óxido de nitrógeno, hidrocarburos y dióxido de carbono, sin dejar de mencionar que algunos de estos también propician el calentamiento global.6

Pero, ¿qué podemos hacer para mejorar esta situación o generar cambios en pro del medio ambiente? Empecemos por actos pequeños, pero no por eso menos significativos: en caso de ver goteras, repara los grifos o cierra bien las llaves; compra focos ahorradores; cierra las llaves de paso mientras no ocupes el agua; recolecta el agua de la regadera que no utilices y úsala para la limpieza del hogar; desconecta los enchufes que no uses; disminuye el tiempo de baño gradualmente hasta llegar a los 5 minutos que recomienda la OMS; opta por caminar si no son distancias largas o usa el transporte público si sólo viajarías tú en el coche. 

También es clave que revisemos nuestros hábitos de consumo,  no compres excesivamente, sólo lo necesario, prefiere los productos amigables con el ambiente; no consumas plásticos, en dado caso, es mejor el vidrio; utiliza bolsas reutilizables; clasifica los residuos en 4 (orgánicos, inorgánicos reciclables e inorgánicos no reciclables, así como de manejo especial y voluminoso). Incluso puedes implementar huertos urbanos en tu azotea o en tu patio, así tú vigilas la producción de tus alimentos y regulas el uso de agua, además de evitar pesticidas y transgénicos.

En cuanto a tus residuos, el Mercado de Trueque es un programa que ha sido implementado para su acopio y desecho correcto, puede ser una alternativa viable una vez que se reanuden los eventos colectivos  tras la pandemia, así ayudas al medio ambiente y obtienes “puntos verdes” que puedes cambiar por productos agrícolas de productores de la ciudad. Y si nos referimos a los residuos eléctricos y electrónicos, el Reciclatrón es la opción (debes estar atento a la reanudación de actividades).

Busquemos soluciones sustentables y curemos al medio ambiente. No dejemos que los números sigan creciendo.




1 Según datos de la Procuraduría Ambiental y del
Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México  (PAOT).
2 Datos del Inventario de Residuos por Secretaría del Medio Ambiente:
sedema.cdmx.gob.mx/programas/programa/residuos-solidos
3 Con información del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC)
de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) presentada en
data.sedema.cdmx.gob.mx/reciclatron/#.XuJR0dRKh0x
4 Con información de la Organización Mundial del Agua y del Sistema de Aguas de la Ciudad de México.
5  Datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).
6 De acuerdo con datos infográficos de
www.aire.cdmx.gob.mx/descargas/publicaciones/simat-infograma-consumo-energetico.pdf




 

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Soy ciudad que florece

05 Julio 2019 Áreas verdes 844
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¿Eres de los que se organizaron con su comunidad para ir a reforestar?, ¿Eres de los que les gusta sumarse de manera individual a algún proyecto?
¿Conoces algún espacio en tu colonia que te gustaría tuviera vegetación?

En cualquier caso, tu participación es muy importante para cumplir con este reto. Se parte de la comunidad que ayuda a mejorar la calidad ambiental de nuestra ciudad. Te invitamos a participar en el #RetoVerde.

Porque las plantas y los árboles son nuestros mejores aliados si queremos mejorar la calidad del aire de nuestra ciudad, disminuir las altas temperaturas que se alcanzan por la radiación acumulada en el asfalto y nos brindan hermosos paisajes y sitios de recreación.
Queremos plantar 10 millones de árboles y plantas en suelos de conservación, estacionamientos, avenidas, calles, parques y jardines desde junio del 2019 a noviembre del 2020. Para lograrlo necesitamos ir juntos gobierno, organizaciones de la sociedad civil, empresarios, ciudadanos(as), niños y niñas de la ciudad.

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